Un enfoque centrado en la persona de forma integral: sus emociones, su experiencia y su capacidad natural de crecimiento.
La terapia humanista puede ayudar en áreas como: desarrollo personal y autoconocimiento, comprensión y gestión de emociones, fortalecimiento de la autoestima, procesos de cambio o crisis personales, dificultades en las relaciones, duelo y pérdidas, y búsqueda de mayor sentido y bienestar en la vida.
El proceso empieza con una primera sesión donde conversamos sobre lo que la persona está viviendo y lo que le gustaría trabajar. Después profundizamos en las experiencias y emociones que influyen en el bienestar emocional. A lo largo del proceso se promueve una mayor comprensión de uno mismo y el fortalecimiento de los recursos internos para afrontar las dificultades de una manera más consciente y saludable.
La terapia humanista está dirigida a adolescentes y adultos que desean conocerse mejor, comprender sus emociones y desarrollar un mayor bienestar personal. Es especialmente útil en momentos de crisis, pérdida, o cuando la persona siente que algo importante no está bien aunque no sepa exactamente qué es.
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