Aprende a relacionarte de forma más saludable con tus pensamientos y emociones — sin luchar contra ellos.
La terapia conductual contextual puede ser útil cuando una persona está atravesando: ansiedad o preocupaciones constantes, estrés emocional prolongado, dificultad para manejar emociones intensas, sensación de estar atrapado o sin salida, pensamientos difíciles que interfieren con la vida diaria, o cuando otras terapias no han dado los resultados esperados.
El proceso se adapta a las necesidades de cada persona. En la primera sesión conversamos sobre lo que estás viviendo y lo que quisieras cambiar. Después exploramos cómo te relacionas con tus pensamientos y emociones, y qué estrategias has usado hasta ahora. Durante las sesiones aprendemos herramientas para desarrollar mayor flexibilidad psicológica: aceptación, distancia de los pensamientos y conexión con lo que realmente te importa.
La terapia conductual contextual está dirigida principalmente a adolescentes y adultos que desean aprender herramientas psicológicas para afrontar situaciones difíciles y mejorar su bienestar emocional, especialmente cuando el malestar se siente muy intenso o difícil de controlar.
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